Este proyecto pone en el centro algo profundamente necesario: cuidar a las mujeres que cuidan. Está dirigido a mujeres —muchas de ellas migrantes— que trabajan acompañando a otras mujeres en contextos de violencia, refugio o exclusión, así como a las profesionales que las acompañan y atienden.
Parte de reconocer el desgaste emocional que implica sostener estos procesos y la urgencia de crear espacios donde ese dolor pueda ser nombrado, compartido y transformado colectivamente . El proceso se construye a través de dos espacios vivos y complementarios. Por un lado, el Espacio de Escucha Activa, donde las mujeres pueden encontrarse, compartir sus experiencias y expresar sus emociones en un entorno seguro.


Por otro, el Espacio Raíz, un lugar para reconectar con el cuerpo, la intuición y el bienestar a través de prácticas como el yoga, la meditación, la arteterapia, el uso del tarot como herramienta de autoconocimiento, la danza, el trabajo con plantas medicinales y otras metodologías que activan la calma, la ternura y el descanso como dimensiones políticas del cuidado.
Además, el proyecto integra formaciones, encuentros colectivos y un proceso de creación de memoria afectiva que incluye la construcción de un tarot colectivo como símbolo del camino vivido. Desde una perspectiva feminista, interseccional y antirracista, propone entender el cuidado no como una responsabilidad individual, sino como una práctica colectiva que sostiene la vida. Así, este proyecto no solo cuida, sino que también fortalece liderazgos, redes y formas más humanas y sostenibles de acompañar a otras mujeres.

